Lunes 15 de marzo de 2010, por Cesar Perez
Todos los que damos clase a niños conocemos los valores del judo. A menudo les damos cromos o dibujos con una relación: respeto, amistad, modestia, coraje, lealtad, sinceridad, autocontrol, etc. Se ve que a algunos se les olvidan.
Ya se que la tercera división no es de un nivel asombroso y que a menudo hay equipos que lo único que aportan es ilusión y esfuerzo, pero me parece que esto, la ilusión y el esfuerzo, es mucho.
Los grandes equipos tienen que empezar por tercera para ir subiendo de categoría hasta que lleguen a la mas alta. Por el camino se encontraran con equipos a los que ganaran 5-0 sin problemas.
Lo bonito seria que sabiéndose superiores, aportaran a los demás algo dando ejemplo de deportividad.
¿Donde a quedado eso de que te toque con un campeón y te mole que te gane? Ir después a hacerse una foto con él. Aspirar a ser como ellos. No digo que tengamos que ser monjes de esos que salen en las películas y respetan a las hormigas, pero si que debemos dar una imagen de cara a los que empiezan y a los que nos admiran.
En la 2ª jornada de la liga nacional de Madrid en tercera división, tuve la oportunidad de ver uno de los episodios mas vergonzosos de mi vida como judoka. Se enfrentaban el equipo mas fuerte, el de "Fomento" y un equipo extremeño. Como sabemos, el equipo de Fomento se compone de judokas de gran nivel varias veces campeones de España algunos. El otro equipo, se compone de chavales jóvenes con gran ilusión. Triste ver como los grandes campeones se reían de sus rivales y competían entre ellos por ver cual marcaba el ipon mas rápido. Cual comentaristas de futbol, radiaban los segundos que llevaban: fulano, 12 segundos, zutano 11. Y no lo hacían de forma discreta, para no ofender a sus rivales, sino abiertamente, para que todos lo viéramos. Los perdedores se levantaban, saludaban y les daban la mano. Al salir del tatami empezaban las risas y los comentarios chulescos. Me quedo grabada la imagen de esos "judokas", humillando a sus rivales. Me quede con ganas de decir algo. Me queda mal sabor de boca.